La Cirugía Ortognática, o Cirugía de las deformidades faciales, corrige las malformaciones o malposiciones de los huesos de la boca para lograr armonía estética y funcional.
En ocasiones uno o varios de los huesos que componen la cara, presentan un crecimiento anormal, ya sea por exceso o por defecto.
Esta alteración en el desarrollo suele empezar a producirse durante la fase de crecimiento del paciente, y normalmente se estabiliza al finalizar el mismo. Cualquier hueso de la cara puede estar involucrado en estos procesos: mandíbula, maxilar, mentón, malar (pómulos), nariz… y dicha afectación provoca una alteración variable en la armonía y estética de la cara.
Aproximadamente entre un 25 y 30% de la población presenta un grado variable de disarmonía facial. La mitad de ellos serían eventualmente candidatos a Cirugía Ortognática. Tradicionalmente, en la época en que los procedimientos quirúrgicos eran muy traumáticos, solo los casos muy extremos se intervenían.
En los últimos años las intervenciones de Cirugía Ortognática, o de las deformidades faciales, se han sofisticado considerablemente. Ello ha permitido que incluso casos malformativos leves se sometan a tratamiento de cirugía ortognática con relaciones riesgo/beneficio favorables.
En todos los casos en que la deformidad de la cara afecta a maxilar y/o mandíbula, la oclusión de los dientes está alterada. Los dientes de manera natural en estos casos se desordenan y sufren las llamadas “compensaciones dentarias”.
El papel del especialista en ortodoncia es esencial en estos casos para conseguir ordenar los dientes en las arcadas, y permitir que al colocar los huesos en su sitio consigamos además de armonía facial, una correcta oclusión.