En ocasiones los huesos que alojan a los dientes (el maxilar en la parte de arriba y la mandíbula en la de abajo) no están correctamente posicionados y /o sus tamaños no están proporcionados. Esto impide que los dientes encajen correctamente. Para corregir estas deformaciones de la cara, es necesario realizar un tratamiento combinado de ortodoncia y cirugía ortognática.
A menudo la ortodoncia es el mejor aliado para solucionar otros problemas dentales.
Problemas de encías: El apiñamiento hace muy difícil mantener una buena higiene, por lo que en personas con problemas de encías resulta muy beneficioso alinear correctamente los dientes. Además esto permite una mejor distribución de las fuerzas a las que sometemos a los dientes, de forma que evitamos que haya dientes expuestos a un trauma excesivo.
Problemas de espacio para restarurar piezas perdidas si se deja pasar mucho tiempo entre la pérdida de una pieza dental y su reposición, los dientes adyacentes pueden inclinarse o desplazarse hacia el hueco que ha quedado. Esto provoca cambios indeseables en la mordida, creando interferencias que pueden impedir un correcto cierre y afectar a las piezas vecinas.
También favorece la aparición de defectos en el hueso y bolsas en las que proliferan bacterias. Reponer la pieza colocando un implante, por ejemplo, puede resultar imposible si debido a estos cambios no hay espacio suficiente. La ortodoncia nos ofrece la posibilidad de volver a colcrar los dientes en su sitio recuperando el espacio perdido.
Problemas estéticos una pérdida de hueso en uno de los dientes delanteros es uno de los problemas de más difícil solución y con un mayor impacto estético. Cuando un incisivo pierde mucho hueso y la encía se retare dejando expuesta la raíz del diente las consecuencias estéticas son devastadoras.
A veces se puede cubrir la raíz con un injerto de encía pero otras, especialmente si hay caries o empastes en la raíz o queda poca raíz dentro del hueso, es necesario mover el diente con ortodoncia para mejorar el nivel de la encía.