Es conveniente acudir al ortodoncista de los 6-8 años de edad. Aunque a estas edades sólo se interviene cuando existen problemas muy concretos, se pueden detectar y detener hábitos que son perjudiciales para el desarrollo de la boca (dientes y huesos).
Algunos malos hábitos son:
- Excesivo uso del chupete.
- Succión de algún dedo
- Incorrecta posición de la lengua (deglución infantil, atípica).
- Respiración oral.
A veces el problema de una mala mordida no está en los dientes, sino en los huesos que lo sustentan. Estos huesos son el maxilar en la parte de arriba y la mandíbula en la parte de abajo. Si el tamaño o la posición de estos huesos no tienen una relación adecuada, los dientes no encajan bien.
Mientras existe crecimiento se puede actuar en estos huesos mediante tratamientos ortopédicos. Los tratamientos ortopédicos tienen sus limitaciones y sólo pueden aplicarse durante un periodo de tiempo determinado, por eso es importante detectarlos precozmente.
La ortodoncia correctiva trata las maloclusiones ya instauradas. Es lo que se conoce como tratamiento de ortodoncia, compuesto básicamente por brackets que se pegan a los dientes.
Existen diferentes tipos de brackets, diferentes técnicas y tratamos de incorporar, tan pronto como se demuestran efectivos, todos los avances técnicos disponibles para mejorar la calidad de nuestros tratamientos y reducir el tiempo de tratamiento tanto como sea posible.